El jueves pasado se conmemoró el “Día Internacional para la Prevención del Abuso Sexual contra niños, niñas y adolescentes”. La psicóloga Paola Legay Castillo brinda algunos aportes para educar en prevención y proteger a las infancias y adolescencias.

OPINIÓN | Por Paola Legay Castillo*
Foto: Seba Heras

Se define abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes a cualquier clase de búsqueda y obtención de placer sexual con un niño, niña o joven por parte de un adulto. Es un tema de interés público que trasciende lo privado, los adultos estamos obligados legal y éticamente a actuar para prevenir este flagelo e instalar medidas efectivas para salvaguardar a un niño o niña víctima.

Es fundamental educar desde la prevención para que aprendan sobre el cuidado de su propio cuerpo, el valor que tienen sus emociones y sentimientos cuando se relacionan con otras personas, el fomento de valores y actitudes de amor, solidaridad, respeto por la vida e integridad de las personas. También se busca brindarles conocimientos para que ejerzan sus derechos relacionados con la sexualidad, lo que necesariamente desemboca en el respeto a las diversidades.

Es muy importante tener en cuenta que la escasa confianza en sí mismo/a y la baja autoestima pueden poner en riesgo a un niño o niña. Debemos ayudar a que se sientan capaces y valorados, porque si adquiere seguridad en sí mismo/a percibirá también su cuerpo como un ‘valor’ y una propiedad a defender y así, difícilmente sea víctima de abuso o agresiones.

Herramientas de protección

Podemos destacar cinco herramientas básicas para el cuidado de los/as niño/as:

Conocer el propio cuerpo: que aprendan a nombrar e identificar las distintas partes de su cuerpo, especialmente las partes íntimas, y conocer las distintas formas de cuidarlo.
Respeto y protección: el cuerpo de cada uno/a es su “territorio” y nadie puede tocarlo. Las partes íntimas se llaman así porque son las que solo él/ella puede tocar y ver, o sus padres/cuidadores “por razones de higiene o de salud”.
Aprender a decir “no” frente a caricias, palabras o peticiones que les generan malestar o confusión.  
Conocer el significado de los secretos: nadie puede obligarlos a guardar secretos de situaciones que los hacen sentir mal, incómodos o confundidos.
Solicitar ayuda: acudir a una persona adulta cuando se enfrentan a situaciones que dañan a la propia persona o a otros.

Ámbito familiar

Con alarmante frecuencia los abusos sexuales contra las infancias y adolescencias ocurren en los ámbitos de cotidianeidad para la víctima, efectuado por conocidos y/o familiares que acceden con facilidad al niño o niña, aprovechando la relación de confianza; bajo una situación de hechizo y engaño manifiesto someten su voluntad y   tergiversan aquello que el niño supone que es una relación de cariño y cuidado. Tengamos en cuenta que estos maltratos extremos ocurren sin distinción de estratos sociales ni pertenencia cultural.

En su gran mayoría las personas adultas que sufrieron abusos sexuales en su infancia o adolescencia son quienes fomentan distintas acciones para concientizar sobre estos temas tan delicados, en cierta forma es la manera que estos adultos encuentran de sobrellevar sus heridas y contribuir al cuidado de las infancias desde las propias experiencias de su trauma.

La mejor prevención es la educación, el conocimiento.

*La autora es licenciada en Psicología (Mat. Prof. 3955)
Fuentes: Ley de educación sexual integral; sitio web ONU / UNICEF; Código Penal de la República Argentina.

 


 

Si sos víctima, si sabés o sospechás que un niño, niña o adolescente sufre abuso sexual, podes llamar sin cargo y de forma anónima a:

0-800-222-1717

desde cualquier lugar de Argentina

102

es la línea de los niños y las niñas

911

es el número de emergencia más difundido y de fácil acceso.