La frustración de la intentona para sumar dos nuevos jueces a la Suprema Corte de Justicia evidenció la terquedad del gobernador de Mendoza en su búsqueda de la suma del poder público. La “ramoneada” del Partido Intransigente dejó sin quórum a la sesión especial de Diputados y provocó el tercer tropiezo legislativo de la propuesta oficial. 

Pelotazo en contra

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Pesó más la presión social que la supuesta indemnidad que darían los goles de Messi y Rojo al proyecto de justicia adicta en el que se obstina el gobernador de la Provincia. Los diputados del Partido Intransigente Pablo Cairo, Mario Vadillo y Eduardo Martínez recalcularon y, luego de tironeos y pases de facturas, no bajaron al recinto, abortando así la sesión especial de Diputados que Cambia Mendoza ya daba por descontada.

Los hombres del PI prefirieron reincidir en la panqueada, ya convertida en estilo político de José Ramón, antes que quemar sus escasas naves de credibilidad frente a una opinión pública que hizo saber con vehemencia su descontento en las redes sociales. También jugó en el recule la protesta variopinta de militantes políticos, sociales, sindicales y ambientalistas indignados que aguardaron en la puerta lateral de la Legislatura el pronunciamiento de los legisladores.

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[/media-credit] César Biffi (Cambia Mendoza)

La punta del ovillo comenzó a tirarse a las 18.30, hora fijada para el inicio de la sesión. Con el radicalismo y el Pro en las bancas, César Biffi, presidente del bloque oficialista, pidió al titular de Diputados Néstor Parés que se extendiera el plazo hasta las 20 hs. para obtener el quórum indispensable. Los rostros de los correligionarios ya parecían anticipar las dificultades para sentar a los circunstanciales aliados del PI.

Parés en llamas

“Invito a los señores diputados a ocupar sus bancas”, dijo seco Parés a la vuelta del plazo fijado, para segundos después sentenciar “que ya han informado los otros bloques, los diputados faltantes, que no van a ingresar”. “No habiendo quórum suficiente, damos por decaída la sesión especial del día de la fecha”, cerró el alfil cornejista sellando la batalla perdida y un probable aplazamiento de la sanción definitiva de la ley que ya tiene el visto bueno del Senado.

“No se puede confiar en alguien que se la pasa dando volteretas. Un día dice una cosa y al otro hace otra”, manifestó el presidente de la cámara baja apuntando directamente hacia Ramón. Visiblemente ofuscado, Parés amagó ante la prensa con mostrar los whatsapp que el líder de Protectora le envió, asegurándole la habilitación del debate legislativo.

 

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Quizás el experimentado radical la tenga más difícil para explicar el traspié a su jefe político. Cornejo no se caracteriza justamente por jugar fuerte sin certezas y, aunque soberbio, es probable que evalúe mejor con los bueyes que ara, y ajuste carpetazos y acuerdos, antes de la próxima avanzada.

 


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