Tras la investigación especial publicada por EL OTRO, el Gobierno de Mendoza admitió que pagó las vacaciones del operador periodístico Luis Majul y de su esposa Elizabeth Conte Grand. Marcelo Montenegro, del Ente Mendoza Turismo, explicó que estas prebendas se entregan “cada vez que viene un periodista, un agente de viaje o un influencer” y que este contrato irregular se lleva a cabo “en complicidad con todos los actores del sector turístico”. La escandalosa confesión tuvo nulo rebote en los medios de comunicación pautados y fue consentida en silencio por la ministra de Cultura y Turismo. Mariana Juri, quien ya avaló el uso del helicóptero sanitario oficial para un programa de Marley, suma otro caso impune en el seno del Ejecutivo. En #MendoExit, ser porteño, famoso y pro-radical tiene sus privilegios.

Por Negro Nasif

Mariana Juri tiene carta blanca para hacer lo que quiera. Su rol de lobbista del sector empresario turístico y gastronómico, y el silencio de los medios de comunicación hijos de pauta, resultan suficientes para blindar a la ministra de Cultura y Turismo.

La funcionaria ya pudo burlarse del pueblo lavallino sin consecuencia alguna. Basta recordar que en julio del año pasado, durante una conferencia de prensa en Casa de Gobierno, Juri aludió a la continuidad del turismo interno en la provincia en el contexto de la pandemia, e hizo mención a “una solicitud puntual de Lavalle que es bastante particular”, acompañada por un gesto despectivo y una clara sonrisa burlona hacia el pedido del intendente Roberto Righi (ver video arriba).

Mariana Juri Foto: Cristian Martínez

Tampoco tuvo dificultades para falsificar un documento público y poner en riesgo a una trabajadora de un salón de belleza, al cual asistió a sabiendas que se encontraba con síntomas claros de coronavirus. Los primeros días de setiembre de 2020,  Juri rompió la cuarentena para hacerse las manos en un local de Capital donde fue atendida por una mujer que días más tarde, al igual que la ministra, dio positivo de covid-19.

Juri también puso en peligro a su chofer oficial sin que esa irresponsable conducta le trajera aparejada reprimenda alguna. Con su habitual impunidad, la ministra violó el aislamiento obligatorio, usó un vehículo del Estado para realizar un tratamiento personal, conducida por un trabajador público, a quien tampoco le comunicó las altas probabilidades de estar enferma de coronavirus. El chofer, quien integra el grupo de riesgo sanitario, también dio positivo de covid-19.

Nadal, Suarez y Juri Foto: Gobierno de Mendoza

Durante el mismo mes de setiembre, la titular de Turismo y Cultura se jactó de proteger los intereses del empresariado de Capital, entre los cuales se encuentran funcionarios, testaferros y familiares muy prósperos de políticos destacados. En un Zoom, Juri, aún convaleciente de su flexible y contagiosa cuarentena por coronavirus, confesó que “presionó más al gobernador (Suarez) para que abriera los restoranes que los gimnasios”. “Si eso no pasaba, al menos en el mismo momento, me parece que terminaba mi lucha por el Covid. La verdad que cero deporte, y yo planteaba eso, y lo logramos finalmente”, se sinceró.

En diciembre de 2020, la ministra lo hizo de nuevo. Luego de la publicación de una investigación de EL OTRO en la que se probó que el helicóptero sanitario oficial de Mendoza fue utilizado para grabar un programa de Telefé, Juri justificó haber puesto en riesgo la salud y la vida de las y los mendocinos en aras de la promoción turística. “Fue un pedido de la producción para hacer tomas aéreas de atractivos turísticos de Mendoza como el Aconcagua y el Puente del Inca”, explicó.

Marley y Tagliani. Detrás el helicóptero sanitario del Gobierno de Mendoza. Foto: Gentileza

“Esto es una perversión que hacen muchas gobernaciones, muchos gobiernos que toman como si fueran propios bienes que son de utilidad común, bienes que son de aplicación a servicios públicos comunes, y desvirtúan este objetivo”, le replicó Gustavo Marón, abogado especialista en Derecho Aeronáutico, en una entrevista con el programa Muchas Gracias que se emite por Radio Libertador.

Pese a la clara ilegalidad del “préstamo”, la exposición amplia del caso, y la confesión de la propia ministra, ningún fiscal al mando del procurador Alejandro Gullé, correligionario y amigo personal de Alfredo Cornejo, inició una investigación de oficio.

Conte Grand y Majul en su arribo a Mendoza. Foto: Cristian Martínez

Envalentonada y dentro del cerco mediático mendocino, Juri no tuvo empacho en volver a exhibir impunemente cómo maneja los fondos públicos a su total antojo, para favorecer a periodistas militantes de Juntos por el Cambio e intentar posicionar su futura candidatura a legisladora nacional en el mapa de los medios porteños. En ese plan, dispuso de dinero del Ente Mendoza Turismo para hacer posible un fin de semana “de cortesía” al explícito comunicador macrista Luis Majul y su esposa María Elizabeth Conte Grand.

Este diario dio cuenta detallada de los gastos de la pareja en Mendoza, en una investigación ninguneada por los medios dependientes del gobierno, pero expandida en todo el país a través -fundamentalmente- de las redes sociales y portales como El Destape y Diario Registrado. A punto tal que solo la primera publicación del caso alcanzó un récord de lecturas en los cuatro años de vida de EL OTRO.

Foto: Cristian Martínez

Solo Radio Nacional Mendoza y Radio News indagaron sobre el escándalo. El programa Colectivo Nacional de la emisora pública consultó al respecto a Marcelo Montenegro, vicepresidente del EMETUR. El funcionario, fiel a la impunidad de su jefa política, confesó muy suelto de cuerpo que ese organismo pagó el viaje de Majul y Conte Grand, y fue más allá al asumir que similares prebendas se entregan “Cada vez que viene un periodista, un agente de viaje, un influencer o alguien a Mendoza”. Finalmente, destacó que estas prácticas habituales se hacen “en complicidad con todos los actores del sector turístico”.

Asimismo, Montenegro señaló de manera totalmente vaga que los beneficiarios foráneos de los fondos públicos mendocinos “seguramente después, a través de su medios, replican o difunden el destino”.

Más allá de la particular política de promoción cultural y turística en base a visitantes y no de hacedores y hacedoras locales, quienes nunca recibieron semejantes beneficios, Montenegro no precisó quiénes han sido las personas contratadas en los últimos años con esta antirrepublicana informalidad, discrecionalidad y nula transparencia. Tampoco dijo cuáles fueron con exactitud las contraprestaciones brindadas en beneficio de toda la oferta turística, y no solo de los hoteles y restaurantes de alta gama los que, por ejemplo, disfrutaron el conductor de la señal de televisión de Buenos Aires La Nación+ y su cónyuge.

Ni antes, ni durante, ni después del viaje de placer, Majul realizó publicación alguna en sus redes sociales sobre promoción turística de Mendoza.  Tampoco lo hizo Conte Grand, quien fue privilegiada con los impuestos de las y los mendocinos por el solo hecho de ser la esposa de. De hecho, si se busca información en internet, el antecedente más destacado de esta cocinera, como ella misma se definió, fue haber trabajado para la ex vicepresidenta de Cambiemos, Gabriela Michetti.

 

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¿De qué se ríe la ministra Juri?