Estudiantes universitarios privados de la libertad repudiaron las medidas arbitrarias aplicadas por la directora de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos, Mariana Caroglio, sobre docentes del Cens de la cárcel de Boulogne Sur Mer. “Con el traslado y  suspensión del personal sancionadê se provoca un daño irreparable a la Educación en contexto de privación de libertad”, denunciaron, y solicitaron “el inmediato restablecimiento en sus funciones” de las y los trabajadores castigados por supuestos incumplimientos de “distanciamiento social” durante un almuerzo de trabajo en el marco de jornadas institucionales.

Comunicado de la Plataforma de Estudiantes Universitarios Privados de la Libertad de Mendoza

Foto de archivo: UNCuyo

Habiendo tomado conocimiento de traslados y suspensiones de personal del CENS 3-503 que funciona en las instalaciones del Complejo Penitenciario Nº 1 de Boulogne Sur Mer, la Plataforma que agrupa a los estudiantes universitarios en contexto de privación de libertad  expresa su más profundo rechazo y preocupación ante estos hechos que estarían implicando una política de persecución, hostigamiento y violencia sobre trabajadores de la educación.

Lês trabajadores sancionadês, quienes son profesionalês de la educación en jóvenes adultas y adultos y específicamente en educación en contexto de privación de libertad, han venido desarrollando una importante acción educativa  y de reconstrucción de derechos con nosotrês, personas privadas de la libertad que estamos alojadês en Boulogne Sur Mer.

Penal de Boulogne Sur Mer Foto de archivo: Coco Yañez

Es importante destacar el trabajo incesante en articular y promover la continuidad de estudios superiores que han tenido las autoridades y docentes (actualmente sancionades por la DGE)  en lo que constituye una verdadera apuesta por reconstruir derechos.

Con el traslado y  suspensión del personal sancionadê se provoca un daño irreparable a la Educación en contexto de privación de libertad, dada la experiencia y el grado de capacitación e inserción dentro de la población penal que dichês profesionales han logrado.

Escuela del penal Almafuerte. Foto de archivo: Fernando Carrizo.

No podemos evitar comparar estos hechos con la aciaga noche del 29 de julio de 1966, donde después de intervenir todas las universidades del país, la oscurantista dictadura liderada por Juan Carlos Onganía ordenó el desalojo por la fuerza de la Universidad de Buenos Aires y, con largos palos de madera, se reprimió poniendo así fin a la década de oro de la universidad argentina. El ataque de Onganía a la universidad inició la diáspora de docentes e investigadores que condenaría a una generación brillante al exilio.

La Noche de los Bastones Largos inauguró una política de persecución, intolerancia y violencia contra el pensamiento crítico que produjo grave  daños. Es en este sentido que los episodios del 29 de julio de 1966 pueden verse como el preludio del terrorismo de Estado que se instauraría en Argentina con la dictadura cívico-militar de 1976. Ambas dictaduras identificaron en la educación a un enemigo común: el pensamiento crítico y la construcción ciudadana.

Foto: Gentileza

Hoy los “bastones” pueden ser más sutiles, pero siguen siempre al acecho en los discursos que cuestionan la universalización de la educación, en los ajustes y recortes presupuestarios, en los intentos de desarticulación de equipos críticos de trabajo, mediante la persecución, traslados y sanción, en la falta de inversión pública en el nivel medio que condena a miles a la deserción escolar

La cárcel de Boulogne Sur Mer fue inaugurada en 1905 con cientos de militantes radicales que habían protagonizado un acto en pos del reconocimiento de la ciudadanía como protagonista de la construcción de su propio destino. Hoy, a casi 120 años de aquella  insurrección popular  sus ideales parecen  quedar muy  lejos, cuando se ven  las denuncias de violencia laboral, abuso de poder, de violencia psicológica y laboral permanente para garantizar una mayor “productividad”. Extensiones horarias violando toda legislación laboral, por parte de las autoridades de la Dirección General de Escuelas.

Ante la gravedad de los hechos, creemos  necesario reclamar el fin de la persecución y violencia contra todês lês trabajadores de contexto de encierro hoy sumariadês, trasladadês  y  sancionadês, ya que enseñar es un derecho democrático elemental. Al mismo tiempo, solicitamos a las autoridades que sean competentes el inmediato restablecimiento en sus funciones de todê personal sancionadê.

In spiritus remigio vita
En el vuelo del espíritu está la vida

 

Caroglio avanza con despidos arbitrarios