Rodolfo Suarez es el nuevo gobernador de Mendoza. La alianza UCR-PRO se impuso sobre el justicialismo con un contundente 49,88% de los votos, casi 15 puntos más que los alcanzados por Anabel Fernández Sagasti. El flamante vencedor propuso exportar el “modelo antipopulista” mendocino al resto del país y anticipó una política económica que priorizará el comercio internacional por sobre el intercambio local: “Tenemos que salir del paradigma de que con el mercado interno vamos a vivir y tenemos que venderle al mundo”.

Fotos: Seba Heras

[/media-credit] Fuente: resultados.mendoza.gov.ar

Cambia Mendoza sorprendió con un batacazo histórico para la democracia de nuestra provincia. La fórmula para la gobernación encabezada por los radicales Rodolfo Suarez y Mario Abed arañó el 50%, dejando atrás al Frente Elegí (34,97%), Protectora (8,44%) y el Frente de Izquierda (3,30%).

Con los primeros guarismos de los departamentos, y luego de que Anabel Fernández Sagasti reconociera que los resultados favorables al oficialismo eran irremontables, Cambia Mendoza comenzó a celebrar en el Hotel Aconcagua, donde, alrededor de las 21 hs, el gobernador electo junto al actual mandatario brindaron los discursos del triunfo y una breve conferencia de prensa.

El primero en hablar -y el que más habló- fue Alfredo Cornejo (ver aparte). Luego el intendente de la Ciudad de Mendoza, flanqueado por Abed y familares de los dirigentes, agradeció “a todos los mendocinos y mendocinas por este contundente apoyo, que es un apoyo a los buenos gobiernos, que es un apoyo al buen gobierno de Alfredo Cornejo, que es un apoyo a la recuperación del Estado, a la buena prestación de servicios, a la administración sana, porque es un apoyo a un enorme equipo de intendentes que ha hecho bien las cosas y que han sido reconocidos por sus vecinos”.

Asimismo, Suarez expresó gratitud hacia su compañero de fórmula  y rindió un “homenaje a todos los militantes que han trabajado, de mi querida Unión Cívica Radical, del Partido Demócrata, del PRO, del ARI, de la Coalición Cívica, del Socialismo, de Libres del Sur, del Frente Renovador, del Partido Fe, de los dirigentes peronistas, y de todos los peronistas que nos hayan acompañado en estas elecciones”.

El claro vencedor de los comicios generales reconoció especialmente a Omar De Marchi, quien compitió contra él en las PASO, invitándolo a que se acercara al improvisado escenario, y extendió las gracias a los presidentes de mesa, fiscales, fuerzas de seguridad, dirigentes, funcionarios del gobierno y a los funcionarios de la Capital, “que me han acompañado a hacer ese gobierno transformador”, a los amigos de San Carlos, de Tunuyán, de la política, “a mi señora, mis hijos, mi familia y a mi vieja de 95 años, que anoche no sé cuántos rosarios se rezó”.

“Les hemos demostrado a los mendocinos que sabemos hacer las cosas, somos un ejemplo para el país. Argentina necesita más de los mendocinos, porque somos honestos, no solo porque no robamos y no somos corruptos, somos honestos porque decimos la verdad, en la campaña y cuando gobernamos, y lo que decimos que vamos a hacer lo hacemos y lo cumplimos”, ponderó e insistió en los halagos hacia su mentor: “Tenemos un gran desafío porque Alfredo nos deja una vara muy alta”.

Suarez no se salió del libreto de la provincialización de las elecciones que se propuso el oficialismo para no quedar anclado a la caída estrepitosa de Mauricio Macri, aunque reconoció, ante la pregunta de un periodista, que ayer habló telefónicamente con el presidente quien lo llamó para desearle suerte.

“Voy a mantener a muchos funcionarios del gobierno. Son funcionarios probos, muy calificados con una muy buena experiencia en la gestión de gobierno. Somos un equipo junto con los intendentes”, prometió el mandatario electo. “Tengo el concepto de los liderazgos compartidos, los liderazgos de equipo, acá no hay nadie que se las sepa todas ni nadie que las pueda hacer solo, esto lo hacemos juntos”, precisó.

Paradójicamente, continuidad es una de las palabras que más utilizaron los dirigentes del cambio, otra de ellas fue el orden. “Durante la campaña hemos dicho que vamos a dar continuidad al gobierno de Alfredo Cornejo, al orden, el orden debe estar en cualquier gobierno, pero este proceso, que yo lo llamo de restauración del Estado que ha llevado Alfredo, nos permite pensar mucho más allá a los mendocinos”, señaló quien será intendente de la Ciudad de Mendoza hasta el 10 de diciembre, cuando le entregue el mando a su sobrino Ulpiano.

Suarez no hizo ninguna referencia a los grandes y urgentes problemas sociales y económicos que sufre la sociedad, apenas realizó una pequeña mención a su “obsesión” por la generación de “empleo genuino” y anticipó una política económica que priorizará el comercio internacional por sobre el intercambio local: “Tenemos que salir del paradigma de que con el mercado interno vamos a vivir y tenemos que venderle al mundo”.

Como si la Nación se trata de algo externo a nuestra provincia, el futuro gobernador se entusiasmó con exportar el modelo antipopulista mendocino: “El orden y el buen gobierno es lo que necesita Argentina. Nosotros tenemos a Alfredo Cornejo como candidato, a Jimena Latorre y a Omar De Marchi, qué mejores candidatos podemos tener para estas elecciones de octubre para ir a la Argentina, para ir a decir cómo hay que hacer las cosas. Queremos que nos conozcan a los mendocinos cómo hacemos las cosas. Acá no nos gusta el populismo, el populismo es malo, es bueno gobernar con autoridad, es bueno saber que los dineros no son nuestros”.

Por último, de cara a las próximas elecciones nacionales de octubre, Suarez convocó a un acto de Juntos por el Cambio que se realizará el próximo sábado en Capital e intentó, sin demasiado énfasis, mostrar esperanza acerca de un triunfo de la fórmula Macri-Pichetto. “Todavía no está todo dicho”, concluyó el décimo gobernador (el quinto radical) que Mendoza elige, tras 36 valiosísimos años de democracia ininterrumpida.

 

Más Cornejo que nunca

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