En mayo de 2012 fue sancionada y promulgada la Ley de Identidad de Género, si bien socialmente hemos logrado avanzar en cuanto a derechos que la misma establece, en nuestra provincia resulta insuficiente su visibilización. Hilén Cabañez, quien se autopercibe como mujer trans, es militante de La Colectiva Mendoza desde el año 2019 y le relata a EL OTRO el camino que fue transitando para apropiarse de distintas herramientas que brinda la norma. Hilén nos cuenta su experiencia tras iniciar un tratamiento hormonal y haber realizado su primera intervención quirúrgica: “Realmente me siento muy diferente, porque en sí la cirugía me cambió mucho. Tengo hormonas femeninas en el cuerpo que tomo todos los días, me ha cambiado todo el ánimo, estoy muy relajada. Me siento muy feliz”.

Por Milagritos Contreras | Fotos: Cristian Martínez

La ley 26.743, de Identidad de Género, se aprobó el 9 de mayo de 2012 y permite, mediante un fácil trámite burocrático, el cambio registral de sexo en el DNI y el acta de nacimiento a las personas que no se sientan identificadas con el género que se les fue asignado al nacer. De esta manera, la norma en su artículo 1° establece que toda persona tiene derecho al reconocimiento de su identidad de género y, conforme a ella, al libre desarrollo de su persona y a ser tratada como se autopercibe.

Esta ley es el fruto de una larga lucha de militantes, activistas, organizaciones políticas y sociales que defendieron y defienden los derechos de la comunidad LGTBIQ+, y que no se rindieron pese a la persecución, discriminación, estigmatización, y exclusión de la que ha sido víctima este colectivo diverso.

Como decía el memorable Eduardo Galeano en una entrevista realizada por la Revista Pueblos en el año 2005, refiriéndose a lo identitario: “la condición humana es muy divertida, muy diversa, muy celebradora de la vida, es un abanico de todos los colores, es un arco iris infinito”. Eso somos: identidad, historia, lucha, sentir colectivo.

Su nombre es Carla Hilén Cabañez, milita en la agrupación política feminista La Colectiva desde el año 2019, es masajista y reflexóloga, y se encuentra cursando el segundo año de Enfermería. Sus más cercanos y cercanas la conocen como Hilén, se autopercibe como mujer trans y le manifiesta a EL OTRO la necesidad de que la Ley de Identidad de Género sea verdaderamente visibilizada en nuestra provincia: “Hice vida de homosexual pero realmente desconocía sobre esta ley. Hace dos años estoy en una agrupación política de mujeres, y gracias a ello pude obtener la información para acceder al tratamiento;  ya sea hormonal, intervención quirúrgica y el cambio de identidad. Estos son derechos a los que te permite acceder la Ley de Identidad de Género con el apoyo del Estado a nivel nacional”.

Los tratamientos e intervenciones quirúrgicas estipuladas las deben cubrir las obras sociales, prepagas y hospitales públicos, porque forma parte del Plan Médico Obligatorio. Las operaciones más habituales son: mastectomía, gluteoplastía, penectomía, vaginoplastía, clitoroplastía y vulvoplastía.

Como ocurre mayormente, para Hilén no fue nada fácil revelarle a su familia que se autopercibía como mujer trans: “Al principio lo tomaron mal, incluso me echaron de mi casa en dos oportunidades; una cuando empecé el trámite de la identidad y el otro cuando empecé el hormonal. Fue más que todo por mi papá, él está en contra del colectivo LGTBIQ+, porque es de otra época, y mi mamá por miedo a que el tratamiento me hiciera mal”.

Emocionada y totalmente convencida de la decisión que tomó en aquel momento, la estudiante de Enfermería asegura que “hoy estamos bien con mi familia. Mi madre, mis hermanos, mis sobrinos, todos me apoyan. Logré dar el paso, porque llegué a una instancia en mi vida en que no podía seguir viviendo la vida homosexual, siendo que no me considero homosexual sino una mujer trans”.

“En mayo de 2019 – prosigue Cabañez- empecé con el tratamiento de las hormonas, a principios de ese año cambié mi nombre en la partida de nacimiento, y empecé a militar para que la sociedad se entere de que hay una ley que nos apoya, que nos visibiliza”.

En su artículo 12, la norma establece el trato digno que obliga a respetar la identidad de género adoptada por las personas; en especial niños, niñas y adolescentes que utilicen un nombre de pila distinto al consignado en el DNI.

Asimismo, la ley argentina, al garantizar el cambio registral de acceso al sistema de salud sin interponer dependencia de evaluación y diagnóstico médico, psiquiátrico o psicológico, logró verdaderamente respetar no solo los derechos de la identidad sino también la autonomía de las personas.

“Mi destino es el que yo decido, el que yo elijo para mí”

Desde el principio, Hilén acudió al Hospital Central para comenzar con el tratamiento hormonal y posterior cirugía. Según resalta a este diario, el trato recibido en el centro asistencial fue excelente: “Sólo me resta agradecer porque los profesionales fueron muy educados, entre ellos el psicólogo y sexólogo Germán Gregorio y el endocrinólogo me contuvieron mucho, previo y después de la cirugía. Después me hicieron un control postquirúrgico y me atendieron muy bien también. Mi intervención fue el lunes 26 de julio”.

“Realmente me siento muy diferente, porque en sí la cirugía me cambió mucho. Tengo hormonas femeninas en el cuerpo que tomo todos los días, me ha cambiado todo el ánimo, estoy muy relajada. Me siento muy feliz. Además de esto, por intermedio de la Ley de Identidad de Género, tengo pensado hacerme más adelante otras intervenciones como los pechos y feminización de rostro”, aseveró la militante feminista.

Aunque Cabañez ha logrado avanzar en la apropiación de algunos derechos, comenta a este medio de comunicación que desde que cambió su identidad tiene poco trabajo y que algunos la toman como varón. “Constantemente vivo discriminación cuando salgo a la calle, porque veo que la gente consciente o inconscientemente te excluye por ser transgénero. Por lo general no ando sola cuando salgo de noche, porque me encuentro con quienes nos discriminan, así como también hay personas buenas que no lo hacen”, resaltó la masajista y reflexóloga.

“Con mis compañeras hemos hablado y hay mucha discriminación del personal de salud en los hospitales. Muchas no hacen el tratamiento justamente por esto, les llaman por el nombre asignado al nacer y no por el nombre con el que se autoperciben. Mucha gente desconoce todos los beneficios a los que se pueden acceder a partir de que entró en vigencia la Ley de Identidad de Género. Por eso insisto en darle visibilidad, porque realmente hace falta visibilizar este derecho”, concluyó Hilén Cabañez.

 

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