La Orquesta Sísmica Mercalli, junto a un nutrido grupo de artistas locales, se presentaron el jueves pasado en el maravilloso Auditorio Municipal de Tunuyán. Una conmovedora y plural actuación por más Memoria, Verdad y Justicia.

Fotos: Apprentice

La Sísmica eligió a Tunuyán para su “7° Episodio”, en el que confluyeron además artistas locales. La actuación de la Orquesta fue ensamblada con una obra teatral y documental del Colectivo Learte, textos de Ricardo Nasif, y danza del grupo El Árbol. El hilo conductor: la expresión colectiva en torno al 24 de marzo.

En la previa, en el hall del moderno auditorio, el artista plástico Sebastián Menge exhibió sus cuadros, luego –en la sala- se proyectó el cortometraje “El Enemigo” de Juan Landreau, y Ana Julia Viard interpretó con su voz y su acordeón, nuevas y tradicionales canciones populares.

Sebastian Menge. Pinturas de una fuerte interpelación realista, y de gran calidad expresiva y técnica, recibieron a los asistentes al Auditorio Municipal.

 

Escena de “El Enemigo” de Juan Landreau. “Camilo (Matías Encinas), un adolescente de 17 años se ve forzado a pasar unos días en casa de su abuela Julia (Sonnia de Monte) luego de mucho tiempo. Frida (Laura Cortés), la mamá, le ha negado a Camilo parte de su historia por diversas razones. Ahora es tiempo de reencontrarse con la identidad familiar”.

Ana Viard: valses, canciones, tangos y milongas, que evocaron nostalgias de patios populares en danza, con la picaresca de letras del desengaño, y el dúo joven y sensible de la voz y el fuelle. 

 

Donde la tierra se conmueve

De acuerdo con una de las versiones de la historia de Tunuyán, el nombre de ese departamento proviene del vocablo originario “Tunián” que significa Tierra de Temblores. En ese epicentro, la fuerza musical de la Orquesta Sísimica Mercalli y la intensidad de las obras que se pusieron en escena, conmovieron -en cuerpo y alma- al público del Valle de Uco.

Elbi Olalla (piano), Ezequiel Acosta (bandoneón), Laura Dana (violín), Alejandro Fiore (viola), Juan Geredús (cello), Gerardo Lucero (contrabajo) y Pablo Conalbi (batería), conformaron la base instrumental que interpretó tangos, valses, candombes, murgas y milongas del Siglo XXI. 

Paribum, Privados, La Turca, Vals de los Luceros, A medianera, Buenos Andes, Hijos de la tempestad, Trago Amargo, Remolino, Bluses de Boedo, Algunos miran, otros hablan y Catinga, el repertorio de la OSM sobre las tablas del Auditorio Municipal.

Luciana Scherbosky canta “Privados”

 

“Vals de los Luceros”, en la voz de Leo Neirotti.

 

Federico Ortega interpreta “La Turca”

 

“Cóndor” Lucero

 

Pablo Conalbi
 

El momento más bello e intenso de la noche lo ofreció la conjunción de “Lejana” de Elbi Ollala y “Madres”, una creación coreográfica de Vilma Rúpolo del año 1986. La excelente reinterpretación de las bailarinas de El Árbol (Marcela Nadal, Laura Morales Rúpolo y Natacha Gabrielli) y de los músicos de la OSM, emocionó profundamente.

 

 

 

 

Durante el concierto “El Negro” Nasif leyó sus relatos Don José, Una Madre y El rito de Volver, y el Colectivo Learte intercaló crudas escenas alusivas al Terrorismo de Estado, canciones, textos propios y de Rodolfo Walsh. La compleja producción del espectáculo, a cargo de Boris Rivas, mantuvo una coordinación impecable.

 

 

Learte es un colectivo cultural que desde el 2012 se propone acercar la poesía a los espacios públicos, interactuando con otros lenguajes artísticos. Se reúnen cada martes para organizar espectáculos, festivales, talleres artísticos e intervenciones, tanto en la calle callejeras como también en recorridos de micros. A partir de todo este trabajo, decidieron filmar el documental Colectivando Historias y editaron el libro Siete Martes Siete, que han presentado en ferias de libro, bibliotecas, plazas y escuelas de Mendoza y otras provincias”.

 

 

Después de más de dos -largas- horas, donde la carga dramática de recuerdos muy dolorosos de nuestro pasado se mezcló con la música, las voces y el talento de una Orquesta Sísmica Mercalli cada vez más consolidada, el público culminó de pie, aplaudiendo un destacado hecho artístico sin precedentes, en la tierra de los temblores.