¿Qué aporta la nueva Ley? Opiniones de familiares de pacientes y profesionales mendocinos sobre el proyecto recientemente aprobado.

[media-credit name=”Foto: globalpressjournal.com” align=”alignnone” width=”640″][/media-credit]

 

El filósofo chino Lao Tse planteaba que “un viaje de mil millas comienza con el primer paso”. Así de trascendente y alejado de la meta es el avance que dio la aprobación de Ley para el uso medicinal del cannabis.  Pacientes que llevan años de tratamientos medicinales con estos productos sienten que la norma no los contiene y que todavía hay mucho por recorrer.

Es que tal como se sancionó, la Ley deja a miles de personas en la ilegalidad. La reducción del uso medicinal del cannabis a una patología –epilepsia refractaria-, la prohibición del autocultivo, las restricciones en cuanto a los elaboradores y la escasa información acerca del tipo de aceite que se fabricará en los laboratorios oficiales, deja un vacío de más de mil millas y un impasse que no remedia la situación actual de miles de personas.

En Mendoza, como en muchos lugares del país, existen grupos de padres que propician los tratamientos con aceites de cannabis para mejorar la calidad de vida de niños y niñas con ciertas patología neuronales.

[media-credit name=”Foto: camfarer.org” align=”alignnone” width=”640″][/media-credit]

 

EL OTRO dialogó con familiares de pacientes, cultivadores de cannabis y profesionales que conforman una asociación para contener a personas que padecen enfermedades crónicas y necesitan aliviar sus padecimientos como primer paso para mejorar su calidad de vida.

Judith tiene una hija de 21 años que padece epilepsia refractaria. Desde hace un año y medio la joven realiza un tratamiento con aceite de cannabis que le trajo resultados muy positivos. A lo largo de 20 años la medicina tradicional no le había dado una solución concreta y por las características de su enfermedad, el espectro de drogas se fue agotando. “El cambio fue impresionante, ella tenía entre 50 y 100  convulsiones diarias y con el aceite en dos semanas pasó a tener una convulsión por día”. “Cuando me llegó información sobre el tratamiento, la primera reacción fue de rechazo, porque al igual que la mayoría de las personas asociaba a la marihuana con las drogas y el delito”, cuenta esta mujer que desde que comprobó los efectos no ha parado de trabajar para mejorarle, a través de esta vía, la calidad de vida a su hija, y para que se regule el uso medicinal del cannabis.

Judith comenzó el tratamiento de su hija con resina elaborada en Canadá que luego tuvo que abandonar forzosamente porque la empresa desapareció, a raíz de esto y luego de conocer algunas fabricaciones locales, continuó el proceso con el conocido aceite Charlotte, un producto de origen estadounidense que la flamante ley contempla como legal. No obstante, y sin abandonar completamente el tratamiento neurológico tradicional, la mujer le suministra un aceite que se elabora en la asociación que integra.

[media-credit name=”Foto: Agencia Paco Urondo” align=”alignnone” width=”680″][/media-credit]

 

“La gente tiene miedo porque quiere que le certifiques qué efectos tiene y cuáles son los resultados, y eso hoy es difícil, lo que puedo certificar por mi experiencia es que ha dado resultado y no he visto efectos adversos”, sostiene esta madre que frecuentemente es consultada por otros padres.

Al momento de analizar las leyes recientemente aprobadas en el Congreso de la Nación y en nuestra provincia,  los integrantes de la asociación pusieron entre comillas el avance. El médico clínico del grupo, que pidió reserva de su nombre, explicó: “La ley es un avance pero no resuelve la cuestión de fondo, porque no contempla el autocultivo, ni  lo recreacional, ni el alivio del dolor y muchas otras situaciones. Podría haber sido mejor si contemplara  el cultivo de la variedad que el paciente necesita porque el Charlotte, por ejemplo, es de una variedad específica y como siempre decimos no se trata de enfermedades sino enfermos, y  cada caso es un universo distinto con infinitas variables. El tiempo de la ley no es el tiempo de los pacientes”, resumió el clínico.

En ese marco, contaron que cuando fueron invitados a participar del tratamiento que tuvo el proyecto de ley en la legislatura provincial se evidenció un “desconocimiento general” de parte de los legisladores. “No conocían principios básicos de la elaboración de aceites y obviaron el tratamiento de muchas enfermedades que hoy están siendo asistidas a través del cannabis”, revelaron.

[media-credit name=”Foto: lamarihuana.com” align=”alignnone” width=”640″][/media-credit]

 

En este vacío se encuentran miles de personas. Elisa, que también forma parte de la asociación, contó que “tenía esperanza de que se aprobara un marco regulatorio más amplio”, pues su hija sufre trastornos del espectro autistas, y con las disposiciones de la Ley no podrá adquirir legalmente aceite de cannabis para realizar el tratamiento. En el grupo hay siete casos de autismo.

“Las madres que nos decidimos por esta opción medicinal luchamos para que no nos mediquen a nuestro hijos porque la solución que la medicina tiene hoy para ellos son los antipsicóticos, los cuales les traen problemas de apetito, estomacales y cuesta mucho que lo vayan dejando. Lo que buscamos en el aceite es poder ir sacando la medicación, el tema es que no se han hecho muchos estudios, necesitamos una ley que promueva la investigación en un sentido extenso. Hay tantos autismos como niños y siempre está la esperanza…. Los médicos neurólogos te dicen que no al aceite porque no se conoce los efectos adversos, pero aun conociendo los efectos adversos de los antipsicóticos lo mismo siguen recetándolos”, cuenta Elisa junto a su pequeña que tiene cuatro años.

Lucas, es uno de los impulsores de la asociación y aclara que a pesar del panorama adverso la idea es seguir trabajando en la investigación y difundir las bondades del tratamiento a través de las experiencias personales. “Queremos seguir elaborando y donando el aceite para que el grupo de a poco crezca, queremos enseñar a cultivar y a fabricar el óleo. Tenemos la esperanza de que la medicina argentina vaya avanzando, investigando para alcanzar el nivel de conocimiento sobre el tema que ya han alcanzado muchos países”, recalca este profesional que viene ocupándose del tema desde hace varios años.

Legislación

La Ley para uso medicinal del cannabis se aprobó el pasado 29 de marzo en el Congreso de la Nación. La norma tiene como objeto “establecer un marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor de la planta de cannabis y sus derivados”. Contempla la creación de un  Programa Nacional para el estudio y la investigación del uso medicinal del cannabis y sus derivados. Y tiene como objetivos: “garantizar el acceso gratuito al aceite de cáñamo y demás derivados del cannabis a toda persona que se incorpore al programa, desarrollar evidencia científica sobre diferentes alternativas terapéuticas a problemas de salud, que no abordan los tratamientos médicos convencionales, investigar los fines terapéuticos y científicos de la planta de cannabis y sus derivados en la terapéutica humana”, entre otros aspectos.

[media-credit name=”Foto: eldestapeweb.com” align=”alignnone” width=”770″][/media-credit]

 

A nivel provincial, también se sancionó una norma que regula tratamientos medicinales con cannabis, el texto es muy similar a la ley nacional pero resalta que es sólo para adultos y niños que padezcan epilepsia refractaria y únicamente podrá utilizarse para el tratamiento de otras enfermedades si el Ministerio de Salud de Mendoza lo autoriza. Para adquirir el aceite se deberá pasar por un protocolo médico que estará controlado por el Ministerio de Salud. Únicamente podrán ser usados los aceites autorizados por la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica).

En ambas leyes se contempla que será el Ministerio de Salud de la Nación quien deberá garantizar el suministro de los insumos necesarios a aquellos pacientes que lo requieran y permitir la importación y la producción. En ese marco, se autoriza a la Comisión Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) a cultivar.