Nuestro reportero gráfico Seba Heras fue agredido este lunes mientras cubría la marcha anticuarentena en la Ciudad de Mendoza. No obstante exhibir su credencial e identificarse como trabajador de EL OTRO, fue amenazado e impedido de continuar con su trabajo. Agentes de policía que garantizaron la movilización, en lugar de actuar para asegurar el distanciamiento social y sancionar a quienes lo violaron, le sugirieron al reportero de EL OTRO abandonar el lugar. Nuevamente el periodismo independiente es cercenado en Mendoza.

Por Negro Nasif

#EstamosEnLaCalle es el lema de nuestro diario. Desde hace casi cuatro años cubrimos las expresiones políticas, sociales y culturales que se desarrollan en la Ciudad de Mendoza. Infinidad de concentraciones, marchas, manifestaciones, protestas y celebraciones públicas, de diferentes expresiones ideológicas, han sido registradas por las y los trabajadores de este medio cooperativo y por profesionales invitados.

Por primera vez uno de nuestros reporteros gráficos no pudo llevar a cabo su trabajo debido a amenazas y agresiones de manifestantes. Este lunes, ni bien comenzó su cobertura audiovisual, Seba Heras fue violentado por militantes anticuarentena que realizaban un banderazo contra el gobierno nacional.

[/media-credit] Seba Heras, reportero gráfico de EL OTRO.

Mientras nuestro compañero transmitía en vivo el desarrollo de la manifestación, en el perfil de Facebook de este diario, una persona interpuso su pancarta para evitar que el reportero tomara imágenes de la caravana de automóviles que circulaba por la avenida San Martín frente a Peatonal Sarmiento. “¿Por qué filmás las patentes?”, lo increpó un manifestante que sostenía un cartel con la leyenda “Es fácil ser zurdo en un país libre, lo difícil es ser libre en un país comunista”.

Heras le contestó al sobresaltado hombre que no estaba filmando las patentes, e inmediatamente otras tres personas trataron de intervenir para evitar que nuestro fotógrafo siguiera la cobertura periodística, violando el distanciamiento social y con uso incorrecto del tapabocas, poniendo en riesgo la salud de un trabajador considerado “esencial” por las normas nacionales que rigen las políticas públicas en torno a la pandemia de coronavirus.

[/media-credit] Fuente: EL OTRO

Las imágenes tomadas por Seba son elocuentes y muestran con claridad cómo otro violento, que decía manifestarse “por la libertad”, recurrió a un agente de policía para evitar que el reportero siguiera trabajando, además de exhibir la manera en que este energúmeno hostigó a nuestro compañero, quien ya se había identificado como trabajador de EL OTRO Diario.

Lejos de intervenir para evitar la clara violación del distanciamiento social por parte de las y los manifestantes, Policía de Mendoza y Preventores de Capital garantizaron el desarrollo de la protesta. En ese contexto, el agente que presenció las agresiones hacia nuestro cronista, en lugar de actuar para asegurar el derecho a la comunicación le sugirió que abandonara el lugar. Lo que efectivamente Seba Heras hizo a fin de resguardar su integridad.

[/media-credit] Fuente: EL OTRO

Insistimos, es la primera vez que no contamos con fotos de una manifestación pública por la intolerancia de militantes del odio que, con absoluta impunidad, cercenan la libertad de expresión. Aunque lamentablemente no es la única oportunidad en que el ejercicio libre del periodismo independiente se ve impedido en nuestra provincia, por acción u omisión del gobierno de Mendoza.

En los últimos ocho meses de gestión de Cambia Mendoza dos trabajadores de prensa han sido apresados por cubrir manifestaciones sociales: Pablo Llanos, reportero gráfico del portal Primitivo Sub-Real y Angel Basile, periodista de Radio La Mosquitera.

Llanos fue detenido en octubre de 2019 durante una protesta en la plaza Chile de Capital, Basile el 5 de julio en la Peatonal Sarmiento, junto a 45 trabajadores y trabajadoras municipales y dirigentes sindicales que reclamaban aumento salarial.

Durante la “Cacería de Ciudad Suarez” el periodista de la radio comunitaria y los manifestantes contrarios al gobierno radical fueron enviados a calabozos por presunta violación del aislamiento social, preventivo y obligatorio. Lejos de este trato, las y los militantes opositores al gobierno nacional, en flagrante incumplimiento de elementales normas sanitarias, fueron protegidos por las fuerzas de seguridad.

Está clarísima la doble vara oficial.

 

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